En el entorno empresarial actual, la calidad ya no se entiende solo como el resultado final de un producto o servicio, sino como la capacidad de una organización para diseñar procesos medibles y orientados a la mejora continua.
En ese contexto, los certificados de calidad funcionan como evidencias verificables —normalmente mediante auditorías de terceros— de que una empresa gestiona sus actividades conforme a un estándar reconocido.
Además, estos certificados facilitan un lenguaje común entre organizaciones, reguladores y clientes: estandarizan requisitos, reducen incertidumbre en la cadena de suministro y mejoran la comparabilidad.
Por eso, su valor excede el plano reputacional: impactan en eficiencia, prevención de riesgos, cumplimiento normativo y acceso a mercados.
En este post del Instituto Europeo de Posgrado, te presentamos cinco certificados relevantes —nacionales e internacionales— en distintos sectores, con un ejemplo de empresa reconocida que los ha implementado.
ISO 9001 (Sistema de Gestión de la Calidad)

ISO 9001 es, probablemente, el estándar de gestión de calidad más extendido a escala mundial. Su foco no está en el “producto perfecto” como hecho aislado, sino en la gobernanza de procesos: planificación, control documental, enfoque al cliente, seguimiento de indicadores y mejora continua.
Su adopción es especialmente útil en compañías con operaciones complejas o con múltiples centros, donde la consistencia y la trazabilidad son críticas.
Un ejemplo en el sector energético es i-DE (grupo Iberdrola), que ha obtenido certificación ISO 9001 por parte de AENOR, reforzando una orientación a procesos y auditoría sistemática en su actividad.
ISO 14001 (Sistema de Gestión Ambiental)

ISO 14001 se centra en cómo una organización identifica, controla y reduce los impactos ambientales asociados a su actividad.
No se limita a “tener iniciativas verdes”, sino a integrar la gestión ambiental en la toma de decisiones, el cumplimiento legal, la evaluación de riesgos y la mejora del desempeño ambiental mediante objetivos y métricas.
Este estándar es especialmente relevante en sectores con huella ambiental significativa o con exigencias regulatorias y de reporte cada vez más estrictas.
En el ámbito de las telecomunicaciones, Telefónica cuenta con certificación ISO 14001 desde 2009 y su renovación más reciente fue emitida por AENOR en abril de 2025, con vigencia hasta marzo de 2028.
IATF 16949 (Calidad en automoción)

IATF 16949 es el estándar de referencia para sistemas de gestión de calidad en la industria de automoción, construido sobre la base de ISO 9001 pero con exigencias específicas del sector: prevención de defectos, reducción de variabilidad y desperdicio, control reforzado de proveedores y enfoque muy fuerte en trazabilidad y mejora continua.
En la práctica, es un requisito habitual para operar dentro de cadenas de suministro automotrices y para demostrar madurez operativa ante fabricantes y grandes integradores.
Un ejemplo es Robert Bosch GmbH (Bosch), cuya ficha de certificaciones emitidas por un certificador externo recoge explícitamente IATF 16949:2016 dentro de su alcance.
BRCGS (Food Safety) en industria alimentaria

En el sector alimentario, la calidad se vincula inseparablemente a la seguridad. BRCGS Global Standard for Food Safety se ha consolidado como un referente internacional para evaluar sistemas de gestión de seguridad alimentaria, controles operativos, cultura de inocuidad, auditorías y requisitos de instalaciones, con especial relevancia en cadenas minoristas y proveedores globales.
BRCGS destaca que su estándar de Food Safety lleva más de 25 años como “benchmark” y está adoptado por miles de centros en numerosos países.
Como ejemplo empresarial, Applus+ informó sobre la recertificación (con calificación A) de varias plantas de PepsiCo en España bajo el estándar BRC (BRC Global Standard for Food Safety), evidenciando su aplicación en operaciones industriales de gran escala.
UNE 166002 y la evolución hacia (Gestión de la innovación)

Aunque no siempre se asocia “calidad” con innovación, la capacidad de innovar de forma sistemática también depende de procesos, criterios, evidencias y evaluación.
En España, la norma UNE 166002 se ha utilizado para certificar sistemas de gestión de I+D+i, aportando estructura a la selección, ejecución y seguimiento de proyectos de innovación.
Sin embargo, es importante subrayar una actualización relevante: UNE indica que la UNE 166002:2021 fue anulada el 11 de diciembre de 2024 y sustituida por UNE-EN ISO 56001:2024, en línea con la estandarización internacional de la gestión de la innovación.
Como ejemplo, AIMPLAS (centro tecnológico de referencia en el ámbito de materiales plásticos) dispone de certificación conforme a UNE 166002:2021 para su sistema de gestión de la I+D+i, según certificado emitido por entidad certificadora.
Si se observan en conjunto, estos certificados trasladan la calidad desde lo declarativo hacia lo verificable. El certificado no sustituye la buena gestión, pero sí ayuda a demostrarla con evidencias comparables y auditables.
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